CHILE, UNA CULTURA EN MOVIMIENTO

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Introducción: Las primeras instituciones culturales
Chile es un país joven, que se constituye como República en 1810. Durante el mismo siglo XIX se fundan algunas instituciones básicas para su desarrollo cultural como la Biblioteca Nacional en 1813, la Universidad de Chile en 1842, el Conservatorio Nacional de Música en 1849 el Teatro Municipal en 1857, el Museo Nacional de Bellas Artes en 1880, (aún cuando el actual edificio es de 1910).
http://www.dibam.cl/biblioteca_nacional/
http://www.uchile.cl/
http://www.musicaysonologia.uchile.cl/presentacion.html
http://www.municipal.cl/
http://www.puc.cl/faba/ARTE/ArteMuseo.html

Son estas primeras instituciones las que permitirán que el país inicie la conformación de un patrimonio cultural, a través de colecciones de arte y documentos, y el desarrollo de las artes más importantes.

Literatura: La Araucana



En la literatura, Chile cuenta con un antecedente extraordinario, muy anterior al siglo de la Independencia, cual es el poema épico La Araucana del español Alonso de Ercilla, editado en Madrid entre 1569 y 1589. El poema narra el enfrentamiento entre los conquistadores españoles y un pueblo aborigen del extremo suroeste de América, los araucanos, en la región llamada Chile. El poema de Ercilla relata el avance español y la resistencia araucana, comparando aquellas batallas con otras de la mitología griega o de los libros de caballería, describiendo a los indígenas y a los conquistadores como actores de una fábula. El poema de Ercilla se traduce, en su época, a varias lenguas europeas y se extiende de esta manera la fama de aquel lugar lejano, donde se está gestando una nación nueva. A fines del siglo XVIII, cuando llega la hora de las guerras de Independencia latinoamericana, los libertadores de países como Venezuela, Argentina o Chile se reúnen en una logia secreta a la que llaman Lautaro en honor al personaje araucano de la obra de Ercilla. Para los chilenos, La Araucana es un libro fundacional. En todas las ciudades del país hay calles e instituciones que llevan los nombres consagrados por Ercilla en su poema, desde el cacique Colo Colo hasta el conquistador Pedro de Valdivia. En un nivel más profundo, hay muchos que sostienen que si existe un carácter propiamente chileno, éste surge de la mezcla, no siempre feliz, entre la voluntad de resistencia indígena y el espíritu conquistador del español.

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